Archivo para diciembre 2006

Los cuernos de Moisés

Mientras ultimo cosillas del trabajo para “Fuentes para la bibliografía de la Historia del Arte”, he recordado esta historia, y he pensando … voy a añadirla en el blog, porque es un rato curiosa, je, je. Seguro que si habeis estado en Roma y habeis ido a ver el Moisés de Miguel Angel os ha llamado la atención que tiene unos pequeños cuernecillos, no?? Pues bien, no es que a Moisés le pusieron los cuernos, sino que ha habido una mala traducción de la Biblia.

“Al estar traduciendo San Jerónimo El Antiguo Testamento del hebreo al latin, en el pasaje del Éxodo 34. 29, cuando Moisés desciende del Monte Sinai con las dos tablas del testimonio en su mano, El Éxodo dice que no sabía Moisés, que la piel de su rostro resplandecía con “rayos” de luz. Pero la palabra hebrea “rayos” puede ser asimismo traducida como “cuernos”: karan versus keren. Así que San Jerónimo pensó que nadie, salvo Cristo debía resplandecer con rayos de luz. Así que optó por la acepción secundaria y entonces San Jerónimo aplicó la palabra latina “cornuta” a Moisés y le dió “cuernos”.

Fuente: El Enigma del Cuatro. Ian Caldwell y Dustin Thomason. Ed. Roca 2004 pág.168

Pues esta es la razón por la que Miguel Angel esculpió a Moisés en el siglo XVI de esta manera:

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Mientras que por ejemplo el setabense José de Ribera, en el XVIII, representó en una pintura a Moisés con los rayos de luz:

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Pues esa es la explicación (bastante graciosa) del porqué de los cuernos en algunas representaciones de Moisés.

Paz y bien, Mikel Perles “perlegrino”, CLM

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23 de mayo del 2001 – Incendio en casa de mi abuela

El día, un miércoles, era muy caluroso, lo normal en estas fechas en Valencia, por la mañana había tenido 2 exámenes finales y por la tarde tenía otro más (de matemáticas). Al mediodía fui a comprar el pan para mi familia y para mi abuela (que desde que había fallecido mi abuelo se había mudado a un piso en el mismo edificio que el mío, yo vivo en el once y ella en el ocho) “casualmente” se me olvidó devolverle las llaves a mi madre.

Desde que falleció mi abuelo todos los nietos vamos a pasar la noche con mi abuela, nos vamos turnando cada día, yo como no salía los fines de semana (sigo sin hacerlo) iba los viernes y sábados. Por lo tanto mi abuela tenía la habitación de los nietos, con 2 camas, una mesa para estudiar, una estantería con mogollón de libros de mi abuelo, la silla, el flexo… lo típico. Pues bien yo estaba de exámanes y como la mayoría de las abuelas cuando los nietos tienen exámanes, le ponen una velita a …

Seguimos en el piso 11, estamos mi madre, mi hermana y yo comiendo (mi padre salía de trabajar más tarde), mi madre había hecho bizcocho en el horno (todos los detalles son importantes en la historia) y mi hermana dice: “huelo a quemado” a lo que responde mi madre: “anda Miguel, levántate y mira el horno”. Miguel se levanta, mira… pero todo en orden (yo no olía a nada). Seguimos comiendo y… “pues yo sigo diciendo que huele a quemado”, “Miguel has mirado bien el horno”… Miguel otra vez mira el horno… “todo en orden madre”, pero antes de sentarse de nuevo en la mesa: ringgg!! ringgg!!! ringgggg!!!!! (la puerta) abro y la vecina del piso 9, histérica, chillando “Fuego en casa de tu abuela!!!!!”

En esos momentos, no pensé en nada, solamente en bajar corriendo a ver qué ocurría. Le di un empujón a mi pobre vecina del 9º y bajé las escaleras, saltando los escalones de 6 en 6. Llegué a la puerta, el olor a humo era cada vez mayor. “Casualmente” todavía tenía las llaves de mi madre en el bolsillo, ya que me olvidé de devolvérselas con las vueltas del pan.

Abrí la puerta y … un espeso humo negro salío a toda velocidad del interior, nunca antes había visto un incendio (exceptuando ver como se quema una falla), pero entendí todas las películas cuando el humo es negro, pero negro oscuro y solamente ocupa la parte de superior de las casas (creo que esto es debido a la temperatura del aire). La cuestión es que viendo este panorama no podía hacer otra cosa que no fuese entrar.

Gritaba: Abu!!! Abuela!!! Abu!!! Lo primero que hice, fue entrar a la cocina, a ver los fuegos, pero extrañamente el humo no provenía de allí, me extrañó (yo pensaba que todos los incendios se generan en las cocinas), vi el plato de comida de mi abuela en la mesa, había comenzado a comer, pero ella no estaba, la silla estaba apartada y no había cojido el bastón.

Donde estaría?? Seguí chillando: Abuela!!!! Abuela, contesta por favor!!! Intenté averiguar de donde venía el humo, salí al pasillo y noté que el humo venía de una de las habitaciones, precisamente de la habitación de los nietos. Seguí chillando, pero nadie contestaba. Como la visibilidad en el pasillo, en la parte superior era nula, me agaché y vi los pies de mi abuela en diagonal, apoyados en una de las paredes del pasillo. Corrí hacia allí. Estaba mi abuela rígida, tensa, fría, me dio la impresión que no estaba consciente, en ese momento pensé lo peor, no podía estar ocurriéndome esto a mí, por favor!!!!!

Le hablaba, pero no me contestaba, la saqué a rastras de allí (de algo me sirvió el curso de socorrista, para saber como evacuar a las víctimas), la saqué de las axilas, con los pies arrastrando, una vez fuera de su casa, en el rellano de la escalera, la acosté en el suelo. En ese momento bajaron mi hermana y mi madre, llorando y llorando. En el momento que la dejé en el suelo, abrió lo ojos, me miró y me dijo: “Micalet, hi ha foc a la vostra habitaciò”. Yo me alegré enormemente, aquello que unos segundos antes había pasado por mi cabeza, solo había sido fruto del nerviosismo del momento.

Le dije a mi madre y a mi hermana (y algunos vecinos que comenzaban a salir de sus casas) que se quedasen allí, que le dieran conversación a mi abuela y que procuraran que no perdiera la consciencia. Yo, me levanté cojí el extintor y me volví a meter en la casa, tras el grito de mi madre de: “no, no lo hagas!!”. Todavía 5 años después sigo sin entender porqué lo hice, pero lo hicé.

Entré hasta la habitación, era imposible respirar, tenía que aguantar la respiración, nunca antes había manejado un extintor, apreté la manivela, pero no funcionó, recordé que tenían una anilla de seguridad, la quité, y volví a presionar, una nube de polvo blanco salió despedida de la manguera, no tuve más remedio que respirar, el calor era insoportable, se estaba quemando la estantería, la mesa, una de las camas… Yo seguia allí apretando el extintor, feliz, pensando que mi abuela estaba viva.

De repente escuché un estruendo, un ruido espantoso, me asusté, pensaba que se estaba cayendo el techo, pero me dí cuenta que las llamas habían quemado también la cinta de la persiana y el ruido había sido provocado por que la persiana había caido de golpe. El polvo blanco del extintor se acabó, el fuego parecía que ya no tenía tanta fuerza como antes, pero todavía quedaban unos pequeños focos.

Salí de nuevo al rellano, la reunión de vecinos comenzaba a aumentar, había por lo menos 10 o 12 personas. Mi abuela seguía allí en medio, en el suelo, hablando con mi madre, diciendo: “On està Micalet?? i Micalet??”.

Un inteligente vecino, habia traido el extintor de su piso, lo agarré, pese a la negativa de mi madre, le prometí que en menos de un medio minuto saldría. Mis vecinos se limitaban a mirar…

Entré, y vacié de nuevo el polvo blanco del extintor por toda la habitación. El fuego había desaparecido, no me lo podia creer, el panorama era desolador. El cristal de la ventana se había roto del calor, el plástico de la persiana se había derretido, el colchón no era más que un montón de muelles y alambres, la mesa, los libros, la silla, todo eran cenizas…

Salí de nuevo, mi madre estaba muy nerviosa, pero yo me sentía enormemente tranquilo, una extraña sensación recorría todo mi cuerpo. En esos momentos llegaron los bomberos, subieron corriendo por las escaleras, con la manguera, pero… ya no había ningún fuego. Se sorprendieron, incluso había abierto alguna de las ventanas del salón para que el humo se fuese más rápido.

Preguntaron quien lo había apagado, todos los vecinos me señalaron, yo no sabía si sentirme culpable, o no… Me dijeron que un gran trabajo, pero que a la próxima no me jugase la vida, que una vez mi abuela estaba fuera no merecía la pena volver a entrar, que todo habrían sido pérdidas materiales. Yo les contesté que en ese momento no pensé nada, simplemente un extraño impulso, al ver el extintor me empujó adentro de nuevo.

Mi madre, sin dejar de llorar, decía: “Es que mi hijo siempre ha querido ser bombero!!” (era una de las carreras que barajaba en aquellos momentos), y recuerdo que me dijeron: “Pues chaval, las prácticas ya las tienes aprovadas

A continuación, nos llevaron a mi abuela y a mí a la ambulancia de los bomberos, habíamos respirado muchisimo humo cenizas, yo incluso tenía parte del pelo quemado. Nos limpiaron con unos tubos extraños las fosas nasales y nos dieron a respirar un nosequé, para limpiar las vias respiratorias. Mi abuela no hacía más que darme abrazos y besos.

Me duché y me planté delante de un examen de matemáticas, que por supuesto dejé en blanco.

Mi abuela se pasó toda la tarde pegada al teléfono, creo que llamó a toda el listín telefónico. Me hacía gracia porque decía: “Micalet es el meu heroi”, una y otra vez.

Yo no quiero pensar que le salvé la vida, pero muchas veces he pensado… si esto le hubiese pasado en su otra casa y hubiese tenido que esperar a los bomberos?? O si no me hubiese atrevido a entrar, o si… Pero al final pienso, lo que pasó, pasó y no lo podemos cambiar y es mejor no darle vueltas al “que habría podido pasar”.

Hoy, 5 años después, mi abuela está más bien que bien, con 92 añitos a sus espaldas, sigue viviendo en el 8º, aunque tuvimos que pintar de nuevo todo el piso, porque el olor a barbacoa no se iba, sale a pasear todos los días, hace un arroz al horno pa’chuparse los dedos, y está más bien que bien.

Ya sabeis … los tontos llaman casualidad a la providencia.

Paz y bien, hermanos!!!

Mikel Perles “perlegrino”

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La simbología del número 7

Hasta hace unas semanas mi número favorito era el 8, porque simboliza el infinito, si lo giramos y lo ponemos en horizontal obtenemos el símbolo de infinito. Sin embargo y a raíz de la lectura de un libro sobre la vida cotidiana de los romanos, leí que en los circos se daban siete vueltas, ya que ese número representaba “el todo”, la “totalidad”… Comencé a darle vueltas y efectivamente, si pensamos en los “sietes famosos”, todos se pueden relacionar con “el todo”, con “la eternidad”, con “la totalidad”…

He pensado mucho últimamente en esto, recuperando fragmentos de la Biblia, quizás uno de los libros más simbólicos de la historia y creo que a la luz de dicho simbolismo, se pueden entender quizás un poquito mejor las cosas, vamos por partes…

En los inicios de todo, las primeras palabras de la Biblia (génesis 1), ya tiene importancia el número siete, ya que son los días que empleó Dios para crear el mundo y a sus habitantes.

Unos párrafos más tarde el número siete vuelve a cobrar importancia (génesis 9), ya que Dios le dice a Noé que hace un pacto con ellos y que ningún otro diluvio volverá a destruir la vida, y como señal emplea un arco en el cielo, el Arco Iris, que se compone de siete colores.

Pasamos al libro del éxodo, capítulo 25, donde se narra la creación del Candelabro de los siete brazos”, uno de los símbolos judios por excelencia.

En los evangelios también encontramos numerosísimas referencias a este número, por ejemplo cuando le preguntan a Jesús si se deben perdonar siete veces los pecados a lo que él responde, no siete, sino setenta veces siete.

Si jugamos un poquitín más con los números, en la parábola de los panes y los peces, tenemos cinco panes y dos peces, que si los sumamos obtenemos otra vez el siete.

Seguimos con las matemáticas, siete es el resultado de la suma del 3 (número Divino) y el 4 (número terreste), es la unión de la divino y lo terrestre.

Al final de la Biblia, en el apocalipsis capítulo 6, también aparece repetidas veces el número siete, son siete los sellos que se rompen antes de que se desate la ira de Dios y serán siete también los ángeles que hagan sonar las siete trompetas para enviar los siete castigos sobre los injustos, en los siete cuencos.

Son también siete, los pecados capitales; pereza, gula, envidia, lujuria, soberbia, ira y avaricia. Así como también los sacramentos: bautismo, confesión, comunión, confirmación, matrimonio/orden sacerdotal y unción de enfermos. Incluso también las virtudes teologales: templanza, caridad, humildad, largueza, castidad, paciencia y diligencia.

Siete fueron las frases que pronunció Jesús desde la cruz;

  1. Padre perdónales porque no saben lo que hacen.
  2. En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
  3. Mujer he aquí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre.
  4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
  5. Tengo sed.
  6. Ya se ha consumado.
  7. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Dejando a un lado el mundo del cristianismo, podemos continuar con las múltiples apariciones del siete en el resto de la historia:

Siete son las colinas de la ciudad de Roma: palatino, capitolio, aventino, quirinal, celio, esquilino y viminal.

Siete son los días de la semana: lunes-moon/day (luna), martes (marte), miércoles (mercurio), jueves (júpiter), viernes (venus), sábado (saturno) y domingo-sun/day (sol).

Siete son las notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la y si.

En el alfabeto hebreo la séptima letra, llamada zain, representa los valores espirituales, que son la finalidad del mundo.

En la religión islámica hay 7 estadios o cielos.

Siete son las vidas que tiene un gato.

Incluso muchas películas tienen el siete en su título: “Blancanieves y los siete enanitos”, “Siete años en el Tibet”, “Seven”, “Siete novias, para siete hermanos” …

En definitiva, que el número siete está mucho más presente en nuestra vida de lo que nos imaginamos, conviene detenerse y fijarse más en los símbolos, no??

Siete bikiños y siete apertas!!!

Mikel Perles “perlegrino”

PD.- Algunos de los datos los he sacado del wikipedia.

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¡Un camino de mil millas comienza por un paso…

Alguien dijo alguna vez esta frase, cuanta razón verdad?

Todo gran camino, comienza así siempre, con un sencillo paso…

…así comienza este blog, este proyecto, con un sencillo paso, con una simple entrada.

Pretendo que sea un lugar donde poder hacer un alto en el camino, parar, descansar, quitarse las botas, llenar la cantimplora …

De vez en cuando iré colgando fragmentos de mi vida, de mi diario, de mis vivencias y experiencias… La vida del día a día de un joven de 23 años, soñador, buscador y de vez en cuando estudiante.

Paz y bien, Miguel Perles “perlegrino”, CLM

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