Marianistas en la cordillera de los Andes

Ayer encontré en casa de Jose Luis, una revista titulada “Exalumnos marianistas”, publicada en octubre de 2008, me puse a ojearla con la curiosidad que me caracteriza, se trata de una revista anual que publican los antiguos alumnos de colegios marianistas en Argentina.

Leyendo sus artículos, encontré uno del religioso y sacerdote marianista Manuel Madueño, yo todavía no tengo el placer de conocerle, pero la verdad desde que he llegado acá todo lo que escucho sobre él son alabanzas. Manuel estuvo en Otuzco la segunda mitad del año pasado y escribió un artículo para la revista contándoles un poquito lo que aquí hay y lo que estaba viviendo.

El artículo me encanta creo que explica muy bien la dinámica de la misión de Otuzco, la realidad, en lo que se está trabajando, quienes están, la situación de los campesinos y de las comunidades… Suscribo al 100% todo lo que él escribe, pero hago especial hincapié en su último apartado, en el que habla del nuevo estilo de comunidades, he de confesar que en mi caso también esta fue una de las razones para venirme acá.

Y no me enrollo más, a continuación os dejo el artículo de Manuel Madueño.

Paz y bien, siempre en misión permanente… perlegrino


Marianistas en la cordillera de los Andes

Un año más nos encontramos, ustedes y yo, ex alumnos marianistas, para compartir retazos de nuestra vida y nuestra Fe. Esta vez para mí tiene características muy especiales.

Desde el 14 de agosto estoy en Otuzco (Perú), una ciudad situada a algo más de 2.600 metros de altura, en la cordillera de los Andes. Vine porque quería vivir una experiencia de misión y de trabajo en zonas postergadas como parte de este 2008, para mí, año sabático y de renovación.

La Región Marianista de Perú está formada en este momento por trece religiosos que animan y sostienen catorce obras: cuatro colegios, dos parroquias, un instituto terciario de computación, un centro para apoyo escolar y educación de chicos pobres, un centro de pastoral juvenil, la Misión Católica de Otuzco y alguna más que no recuerdo. Yo voy a vivir estos últimos meses del año trabajando en la Misión de Otuzco, una misión marianista formada por tres obras; el Centro de Formación de Pastoral Rural “Maria Madre del Buen Consejo”, una emisora de radio llamada “chamiradio” y “amas”, un departamento de acción social y defensa de los derechos de los campesinos.


OTUZCO, “CAPITAL DE LA FE”

Sí, puede parecer un título un poco pretencioso pero para los otuzcanos es un título que les llena de orgullo. Otuzco es una ciudad de unos 10.000 habitantes, capital de una de las doce provincias en que se divide el departamento de La Libertad, situado al noroeste del Perú. Su capital es Trujillo, a unos 800 Km. al norte de Lima. En Trujillo los marianistas, tenemos un colegio y asesoramos doce comunidades laicas.

Y se llama “capital de la Fe”, porque en Otuzco se venera la imagen de la Inmaculada Virgen de la Puerta. Es un centro de peregrinación y de piedad popular al que todos los días especialmente los fines de semana, llegan peregrinos. Me recuerda a Luján: puestos de venta de objetos religiosos a la entrada del santuario, colas de devotos para rezar a la Virgen milagrosa, muchos comedores y hostales para acoger a los visitantes. Los domingos las calles del centro se convierten en una gran feria y mercado en que los campesinos de la zona vienen a vender sus productos y a comprar las mercaderías que necesitan. Y entre los rostros, los vestidos y el lenguaje de todos ellos aparecen muy evidentes las características de la cultura quechua de esta zona.


UNA GEOGRAFÍA SOBRECOGEDORA

Es lo primero que impresiona al visitante. En una hora y media de viaje se recorren los 75 Km. que separan Trujillo de Otuzco y se pasa del nivel del mar a los 2.600 metros de altitud. Realmente se tiene la sensación de que la cordillera de los Andes te va devorando. Las cumbres se alzan en macizos casi verticales y la carretera va siguiendo el valle del río Moche y trepando en repechos pronunciados. Y a cada vuelta del camino se van descubriendo paisajes y horizontes hermosísimos frente a los cuales se experimenta la belleza de la naturaleza, la pequeñez personal y la grandeza de Dios Creador.

Hace dos días fui a celebrar la Eucaristía en la fiesta patronal de un caserío llamado Tambillo situado a 3.200 metros de altura. Y me tocó manejar una camioneta Toyota por caminos de cornisa. Les aseguro que no sé qué era mayor: la admiración por los paisajes bellísimos que contemplaba, la prudencia para manejar o la sensación concreta de peligro cuando miraba hacia abajo y adivinaba los cientos de metros del precipicio que se abría a los lados del camino.

UNA MISIÓN PARA VEINTE PUEBLOS

La misión marianista de Otuzco, atiende a veinte pueblos de la sierra, comenzó con el trabajo de grupos misioneros que durante el mes de enero venían a estos poblados. La conciencia de la necesidad de presencia estable de un núcleo evangelizador y formador se convirtió en proyecto y después en una realidad que ya ha cumplido diez años.

Les presento algunos de los nombres de estos pueblos; Pagash Bajo, Samne, Chagapampa, Huacaday, Capulí, Casmiche, Tarnihual, Rayampampa, Campo Nuevo, José Balta, Pichampampa, Machigón… Son aldeas de entre 50 y 300 familias, con casas normalmente bastante separadas que viven del cultivo de maíz, yuca, palta, coliflor, cebolla, papa, trigo y cebada en pequeñas parcelas y terrazas sobre las laderas. También cuidan algunos animales y se alimentan de ellos. Por cierto, en Otuzco he comido cuy (aquí se escribe así) por primera vez en mi vida. En esta zona es un plato muy apreciado, y es rico.

Estadísticamente hablando es posible que la población de todos los pueblos no llegue a la de una de las parroquias de nuestras grandes ciudades. Pero están dispersos y muy abandonados. Y son hijos predilectos de Dios con necesidad de cariño, hambre de Palabra y derecho a la Eucaristía…

“Cuando Jesús vio a la multitud tuvo compasión de ellos porque estaban fatigados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Y recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 9, 35-36).

¿DÓNDE ESTÁN LOS SACERDOTES?

Realmente acá en Otuzco se experimenta aquello de que “la mies es mucha y obreros pocos”. Población dispersa, distancias enormes, caminos malos… Y muy pocos sacerdotes que tienen que hacerse cargo de zonas inmensas que no pueden atender bien. Es impresionante el esfuerzo de los agentes de pastoral y catequistas para desplazarse durante largas horas de marcha para acudir a reuniones y formarse. Ellos son los que sostienen la Fe sencilla de la gente y la preparación mínima a los sacramentos.

Pero, ¿qué pasa con los sacerdotes? ¿Cómo se garantiza a estas comunidades la Eucaristía y la presencia frecuente de un pastor que reúna, acompañe a la comunidad, anime para el servicio y el compromiso misionero? En esta zona se considera privilegiado el pueblo que puede tener alguna Eucaristía durante el año o con ocasión de sus fiestas.

¿Podrá mucho tiempo más la Iglesia Católica mantener su actual disciplina sobre el sacerdocio ministerial cuando hay millones de hermanos y hermanas que no pueden celebrar la Eucaristía casi nunca? ¿Se puede mantener o proponer una vida cristiana auténtica sin Eucaristía?

Estos son los desafíos de la Misión Marianista de Otuzco. Y la primera de las respuestas fue la creación del Centro de Formación de Pastoral Rural “María Madre del Buen Consejo” que ya ha cumplido diez años.

El centro es el corazón del proyecto. Organiza jornadas y retiros para los agentes de pastoral de los veinte pueblos, planifica y lleva adelante visitas periódicas frecuentes a todas las comunidades, convoca a los jóvenes en reuniones de coordinadores y mini-jornadas, recibe y acompaña a los voluntarios de diversos países que, año a año, se ofrecen a colaborar en la misión.

Los responsables y protagonistas del centro este año son un matrimonio joven de Trujillo, con dos hijos de cuatro y un año, un religioso marianista que pasa acá varios días por semana y dos voluntarias dedicadas a tiempo completo a la labor misionera.

“CHAMIRADIO”: UNA RADIO CATÓLICA Y MARIANISTA

Es una emisora de amplitud modulada (AM 1140) pensada para llevar educación, noticias, evangelización y formación cristiana, a toda una amplia zona de la sierra. Tiene una variada programación desde las 4 hasta las 23 horas. Y realmente es el único medio de comunicación para tantos poblados y caseríos de esta gran área del noroeste del Perú. Trabajan en ella el director, Oscar Fajardo, colombiano, y unas quince personas entre locutores, productores, periodistas y técnicos.

Chamiradio tiene un claro perfil independiente y crítico y mantiene una situación de tensión con varios de los dirigentes políticos de la zona, acusados de corrupción y clientelismo. Y es la receptora de las quejas y denuncias de los campesinos de la zona.

Está asociada a la CNR (Coordinadora Nacional de Radios) del Perú y a una amplia red de emisoras independientes de varios países. Ha recibido ya varias distinciones por su trabajo educativo y cultural. Para los interesados pueden sintonizarla en Internet; www.chamiradio.org.pe

AMAS

Asociación Marianista de Acción Social, es un tercer grupo de acción que tiene como objetivo ayudar a los campesinos a organizarse y a defender sus tierras y su medio ambiente de los intentos de invasión y contaminación de compañías mineras extranjeras o grupos económicos y dirigentes políticos que buscan beneficios económicos sin respeto a la ley o al bien común.

En este momento está haciendo un revelamiento de la contaminación de ríos y lagunas de un sector en la cordillera en los que las empresas mineras vuelcan sus desechos y capacitando a los campesinos a hacer ellos mismos esas mediciones.

Y los primeros días de octubre organiza un taller para más de cien dirigentes campesinos de varias provincias sobre Derechos Humanos, Democracia y Justicia Comunal.

VIVIENDO UN ESTILO DE COMUNIDAD NUEVO

Confieso que una de las razones por las que opté por venir a Otuzco fue la posibilidad de vivir una experiencia de comunidad distinta; laicos y religiosos viviendo juntos bajo un mismo techo, compartiendo no sólo la misión sino también la Fe, la oración y la vida. Y tengo que decir que la experiencia hasta ahora es muy positiva.

Somos ocho personas; Jose Luís e Isela (el matrimonio), sus dos hijos José Mariano y Sebastián, dos laicas voluntarias, Teresa y Susana y dos religiosos Douglas y yo. Nos reunimos a rezar un rato dos veces al día y varios días por semana celebramos la Eucaristía. Compartimos las tareas del hogar: las compras, la cocina, la limpieza… Prolongamos nuestras sobremesas charlando de los temas que van surgiendo y nos encontramos con frecuencia para consultarnos o compartir información sobre noticias. Nos suplimos cuando alguno sale a visitar una comunidad. Jugamos con los niños y recibimos a las muchas personas que –por una razón u otra razón- tocan la puerta del centro. Nos vamos conociendo día tras día, y sabiendo los detalles y preocupaciones de la vida de los demás. Y vamos intentando que la comunidad crezca con respeto, diálogo, alegría y colaboración.

¿No será esta una forma de vivir nuestra vida cristiana y marianista en los tiempos que vienen? Una forma de vida más natural y sencilla, más abierta, encarnada y cercana a la realidad. Un estilo de vida en el que familias de laicos, religiosos y sacerdotes podamos enriquecernos con lo mejor de las opciones de cada uno.

Bueno, amigos, hasta acá llegué. Un saludo cordial y mi oración por ustedes y sus familias desde estas alturas de la cordillera de los Andes.

Manuel Madueño, SM


2 comentarios »

2 comentarios a “Marianistas en la cordillera de los Andes”

  1. Álex, el 6 febrero 2009 a las 0:45 h #

    Al leer el testimonio del P. Manuel, comprendo aún más que eres un privilegiado. Por poder vivir tan hermosa experiencia de misión y de apertura a los preferidos de Dios, desde luego. Pero también por estar soñando y experimentando una idea de comunidad distinta, en la que los laicos se juegan el tipo, en la que la convivencia fraterna ensancha sus fronteras, en la que la Familia Marianista crece bajo formas nuevas, Nova Bella.

    ¡Gracias por tantos testimonios de esperanza!

  2. francesca, el 12 octubre 2009 a las 21:15 h #

    me gusto todo lo lei calmada mente i me facino el testimonio, gracias.

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