Segundo mes en Perú

Familiares y amigos,

Aqui sigo feliz como una perdiz, llevo ya dos meses y no dejo de sorprenderme a cada paso que doy, en cada esquina, en cada recodo del camino, cada mañana…

Me siguen impactando las mismas cosas, los mismos contrastes, y conforme voy conociendo más cosas, más cosas me interpelan el corazón. No me gustaría dejar de asombrarme, no me gustaría “acostumbrarme” a esta realidad, muchas veces cruda realidad, quiero seguir viendo todo con ojos nuevos, con ojos de niño.

En Casmiche Blanco con Perlita y su hermano David

Si el primer mes comentaba que la palabra “resumen” del mes era sorprenderse, creo que la palabra que mejor sintetiza este segundo mes es conocer. He comenzado ya a conocer algunos pueblos más de la misión, hasta el momento solamente había visitado Capulí (en julio del año pasado y simplemente subí a pasar el día) y Chagapampa donde estuve en la misión el mes de enero.

Ahora ya conozco Casmiche Blanco (en la zona baja) y Pachín Bajo (en la zona media), donde hemos estado tres días en cada pueblo, con el objetivo de acompañar en la formación de comunidades laicas con estas maravillosas gentes de la sierra.  En estos días también han comenzado las visitas de un día a los pueblos; a Rayampampa, a Plazapampa… Por otra parte, conozco ya a casi todos los agentes de pastoral de las comunidades, porque hace unos días tuvimos un encuentro de todos los agentes acá en el centro.

Pues bien, como digo poco a poco voy conozciendo un poco más, voy entrando más en sus vidas, en sus casas, en sus mesas, en sus familias… Me encanta el hecho de que cuando visitamos alguna de estas comunidades, nos quedamos a dormir en casa del agente de pastoral, compartimos su vida las 24 horas, comemos de su comida… Y así es como te das cuenta lo duro de sus vidas, el trabajo en la chacra (huerto), llevar a pastear a los animales, cocinar (lo que la tierra les ofrece; papa, mote (trigo hervido), lentejas, judias, yuca, remolacha…)

Pocas son las veces que comen carne, leche, pan, pescado, aceite, verduras… esas cosas que para nosotros son tan obvias y tan necesarias en una dieta equilibrada. Como la mayoría de veces la comida está insípida, no tiene sabor; el arroz blanco, la patata hervida, el trigo, la yuca… le ponen el famoso “ají” es una salsa súper picante que obviamente le da sabor picante a todo lo que la rodea. Donde quedó ese rico vinagre de módena? ese aceite de oliva? esa sal? Nada de eso, ají por todas partes, o en su defecto limón. Yo de momento no me he acostumbrado al ají, y prefiero tomárte las cosas “al natural”.

Bueno y seguimos en este proceso de conocer y sorprenderse, que espero no cese nunca, que siempre mantenga esa mirada atenta a las necesidades de los demás.

Un fuerte abrazo a todos, siempre en misión permanente!!!

Miguel Perles “perlegrino”, clm

.: por María al Hijo :.

2 comentarios »

2 comentarios a “Segundo mes en Perú”

  1. Elena, el 24 marzo 2009 a las 16:28 h #

    Miguel! Veo que estás bien, y me alegro.
    No puedo darte consejos porque una vivencia como esta es tuya, tan personal y interior, que sólo la puedes vivir tú.
    Sí decirte que sigue alegre, sonriente, enamorado de la vida, y que sigas informándonos siempre x aquí
    Un abrazoo enormee!

  2. Maria Escalas, el 13 abril 2009 a las 16:04 h #

    Un abrazo fuerte, y buena pascua!

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