“…Solo cuando cesa el agitado transcurrir de las olas, el océano ilimitado muestra su serenidad eterna…”

El sábado aterrizamos en Valencia, fue muy extraño… en apenas 2 horas regresamos a nuestro inicio del camino, a la ciudad de la que hacía casi 70 días habíamos partido rumbo a Roma.

A decir verdad, seguimos aterrizando, poco a poco, es más difícil de lo que yo pensaba el acostumbrarme de nuevo a la vida cotidiana, a mi casa, a las comodidades… Confio en que poco a poco la “marea cese y vuelva a ver el océano ilimitado y tranquilo”.

Tanto Luis como yo, tenemos varios proyectos en la cabeza, que han surgido a raiz de esta peregrinación, espero que a medida que la calma regrese a nuestras vidas los vayamos haciendo realidad. Uno de ellos es la creación de una web, con el recorrido, las fotos, nuestros diarios, los agradecimientos… os avisaré cuando esté lista, vale?

Nada más, al menos de momento, sed felices y no tengáis nunca prisa 😉

3 comentarios »

3 comentarios a ““…Solo cuando cesa el agitado transcurrir de las olas, el océano ilimitado muestra su serenidad eterna…””

  1. Paula, el 5 octubre 2007 a las 22:17 h #

    Migueliño! Qué alegría leerte! Estoy impaciente por saber de tus proyectos… Poco a poco… Qué oportuna es tu frase de “no tengáis prisa nunca” Tan sencilla y tan cierta…

    Siempre un pausado caminar

    Un abrazo

    Pau Mun 😉

  2. Álex, el 6 octubre 2007 a las 9:32 h #

    “Solo cuando cesa el agitado transcurrir de las olas, el océano ilimitado muestra su serenidad eterna”. Gracias por regalarme esta verdad, gracias por traer de nuevo a mi vida la brisa del peregrinar y los sueños del que confía ilimitadamente. Gracias por ser luz en mi camino. Gracias.

  3. Elenita, el 6 octubre 2007 a las 18:21 h #

    ¡Miguelillo!
    Ya de vuelta a casa…
    Nos vemos por aquí, por el cole, por Xaire…poco a poco nos irás contando no¿:)

    Un besazo enorme

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